¿Te gustan los caracoles y no sabes cómo cocinarlos?

Aquí te contamos tres recetas básicas para chuparte los dedos.

CARACOLES A LA LLAUNA

A la llauna al horno

  1. Cogemos una bandeja para horno y cubrimos la base con sal gorda
  2. Encima colocamos uno a uno los caracoles limpios, cabeza arriba. Para que los caracoles no salgan y den la vuelta colocaremos un poco de sal por encima
  3. Encendemos el horno a 200ºC para que se vaya calentando
  4. Cuando el horno esé caliente colocamos la bandeja al horno durante 5 minutos. Pasado este tiempo le tiramos sal, pimienta negra o también pimienta roja dulce al gusto.
  5. Los cocemos durante 20 minutos y pasado un cuarto de hora (5 minutos antes de que estén listos), los sacamos y los bañamos con coñac.
  6. Volvemos a ponerlos 5 minutos en el horno y quedarán dorados y a punto para degustar.

A la llauna en el fuego.

  1. Seguimos los mismos pasos que la receta de los caracoles al horno pero ponemos la bandeja sobre el fuego vivo con los caracoles con sal y pimienta y un chorro de aceite.
  2. Los dejamos durante 10 minutos y añadimos más aceite.
  3. A los 15 minutos de cocción le echamos u buen chorro de coñac y los dejamos cocer 5 minutos más.

CARACOLES A LA SARTÉN

  1. Los caracoles bien limpios, los dejaremos en la escurridera durante un buen rato.
  2. Los pondremos en la cazuela con el fuego muy suave para que vayan sacando el cuerno al mimo tiempo que van muriendo. Los dejaremos que se cuezan con su propia agua durante 1 hora y 40 minutos aproximadamente.
  3. Cuando se hayan bebido toda su agua ya estarán cocidos, entonces echaremos sal, pimienta y un buen chorro de aceite de oliva, removeremos poco a poco para que absorban bien el gusto.
  4. Volveremos a poner sal, pimienta y aceite y removeremos vigilando que no se rompan. Ya están listos para servir.

CARACOLES HERVIDOS

  1. Primero es necesario lavarlos: llenamos la pica de agua con todos los caracoles dentro. Cuando los caracoles hayan salido de la cáscara es momento de empezar a rascarlos para sacarles las impurezas que tienen adheridas.Los vamos removiendo y cambiando de agua unas cuantas veces hasta que el agua esté completamente limpia.
  2. Seguidamente los hervimos: los ponemos dentro de una olla grande cubiertos con agua fría y al fuego, primero bajo y cuando les veas un poco “tontos” subes el fuego al máximo
  3. Es momento de añadir laurel, pimienta negra en grano, sal y la cayena que desees (yo pongo 3 o 4 rotas)
  4. Dejar hervir y vamos quitando la espuma que sacan, más o menos tienen que hervir unos 45 minutos. ¡Ya están listos para añadirles la salsa que queráis!